Hace pocos días le regalamos un Wii a las niñas. La Isi, que ya es un poco más grande, obviamente ha comenzado a contarnos de los juguetes que tienen sus compañeras y, dentro de éstos, estaba el Wii. En lo personal, no me entusiasmaba mucho la idea, sin embargo, tampoco se iba a acabar el mundo con un regalo así.
Después de abrir la caja y que las niñas se dieron cuenta de lo que les habíamos regalado, comenzaron a saltar en un pie de alegría y felicidad. Obviamente, lo instalamos de inmediato. Para mi sorpresa, la instalación no fue tan simple como yo esperaba. Me costó un mundo configurar el control y no se bien porqué. Yo tenía el recuerdo de la configuración de los Atari en mi retina, por lo que, mi comparación era inevitable. Mientras lo intentaba, las niñas estaban cada vez más aburridas y, obviamente, comenzaron a perder el entusiasmo del regalo con las típicas preguntas tipo viaje largo: ¿Cuánto falta? ¿Cuándo lo vas a instalar? ¿Cuándo vamos a poder jugar?, etc.
Al final, después de un rato, pude instalarlo y pudimos comenzar a jugar. El Wii venía con el Mario Bros de regalo y el Wii Sports. El primer juego que pusimos, con la intención de poder utilizar el control inalámbrico y todas sus gracias fue el Wii Sports. Nuevamente, con bastante desconocimiento y apuro, logramos comenzar a jugar. El primer juego que jugamos fue el Box. La Isi claramente, descargó toda su energía en tratar de noquear al oponente. Luego, jugamos el Baseball. Este fue más complejo porque ninguna de las dos entendía muy bien cómo se juagaba. Luego, nos pusimos a jugar Bowling. Aquí pudimos, todos, jugar más cómodos ya que el modo de lanzar y los movimientos eran más simples. Después de un rato, nos fuimos y las dejamos jugando a las dos.
Como era de esperar comenzaron las peleas. La Isi, aprovechándose de que es más grande, usaba todas las estrategias posibles para no entregarle el control a la Anto: No anto... si no perdí, Mira vez... lo que pasa es que me quedan dos vidas, etc., pero, al final, igual lograron jugar y entenderse de a poco. Está claro que tengo que comprar otro control porque con un solo control, la Anto va a salir perdiendo.
El Bowling fue el que más les gustó a las dos y jugaron mucho rato. De pronto escuchamos a la Anto que, inocentemente, le hacía barra a su hermana:
- Vamos Isi... Vamos Isi... ¡Tu puedes hacer la Lechuza!
La Isi, con ataque de risa, le aclaró:
- ¿Cuál Lechuza? No es una lechuza... es una Chuza... ja, ja, ja...
- Bueno, eso, haz la Chuza - le contestó la Anto igual de entusiasmada.
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