La Anto, desde siempre, ha tenido una fascinación especial por las frutas. En todas las formas, sabores, tamaños, estados de maduración, etc. Hay dias en que, de cena, mi esposa les prepara ensalada de frutas, especialmente los domingos, para que no se acuesten con la guata tan pesada y, además, porque es más fácil.
Hoy, la Anto, unas horas antes de la cena ya comenzó a pedir su ensalada de frutas y le pidió a mi esposa:
- Mami... Mami... ¿Nos puedes hacer ensalada de frutas de cena? - dijo emocionada con las mantos juntas mientras miraba a mi esposa.
- No - contestó mi esposa - No podemos porque no hay mucha fruta... hay muy poca.
La Anto se quedó pensando un momento y luego le preguntó nuevamente:
- ¿Puedes hacer una ensalada de pocas frutas, entonces?
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