La Anto, en general, siempre anda riéndose de todo y tratando de pasarla bien. Hoy fue uno de esos días en que, como pocas veces, le dieron ganas de quejarse de todo. En la mañana, mientras tomábamos desayuno, nos dijo que le dolía un poco la garganta. Mi esposa la miró y examinó un momento para ver si tenía algún problema, pero, no tenía nada.
La Anto siguió insistiendo que le dolía la garganta así que mi esposa le dio una Vitamina como un placebo. Obvio que la Anto se la tomó e inmediatamente nos dijo que le se había mejorado. Lamentablemente, no le duró mucho. Al rato, nos dijo:
- Mami... ¡Me sigue doliendo el palandar!
Obviamente, ya no le hicimos caso.
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