Hoy la Isi nos contó que una de sus compañeras de colegio podía mover las orejas. Sorprendidos, le preguntamos nos mostrara a qué se refería con mover las orejas y, bueno, nos mostró, moviendo sus orejas con las manos.
Obviamente, lo que nos mostró es imposible, según nosotros, de lograr por lo que le aclaramos que no iba a poder hacerlo. Una y otra vez lo intentó delante de nosotros, intentando mover con todas sus fuerzas las orejas mientras movía y arrugaba la naríz, los ojos y la boca una y otra vez.
Al final, después de intentarlo mucho rato y con el objeto de tratar de aterrizar sus esfuerzos, le indiqué que eso no lo iba a poder aprender. Con frustración y con cierto enojo, me preguntó:
- ¿Y porqué no puedo aprender a mover las orejas como aprendí a andar en bici?
Fue bastante difícil tratar de explicarle porqué hay cosas que se pueden aprender y otras que no.
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