sábado, 24 de noviembre de 2012

Andate...

Ya comenzó la primavera y se acerca el verano. Además de las flores y el sol que comienza a calentar perfectamente, también aparecen los insectos, es decir, arañas, hormigas, etc. En nuestra casa, por suerte, la invasión, en general, es tolerable. El contacto con la naturaleza siempre viene bien. Sin embargo, cuando se trata de arañas y de plagas en el jardín, claramente, la cosa deja de ser tan romántica y es necesario tomar algunas acciones preventivas, como por ejemplo, una fumigación. 

El proceso de fumigación es complejo, en general. Hay que preparar la casa para él y, luego, después que se terminó el proceso, dejarla cerrada (e inhabitada) por unas cuatro horas. Las niñas, sin entender mucho, nos ayudaron a organizar todo: guardar los peluches, cubrir las camas, guardar la comida, los cepillos de dientes, etc. y, en paralelo, preguntaron mucho para tratar de entender qué es lo que estaba sucediendo.

Cuando por fin lograron entender el mailgno objetivo de nuestra decisión, se pusieron a llorar y, lamentablemente, fue complejo tratar de que entendieran que era necesario mantener ese equilibrio entre naturaleza desenfrenada y supervivencia, en particular, por las famosas arañas de rincón.

Cuando llegaron los "exterminadores", mi esposa y las niñas salieron antes mientras yo me dediqué a perseguir a las gatas para dejarlas en el jardín. Cuando por fin las pillé y salí al jardín, me encontré con la Anto en una esquina hablándole a un chanchito de tierra.

- Andate... Andate que van a fumigar - le decía suavemente.

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