lunes, 5 de noviembre de 2012

Le Enfermedad de la Risa

Tuvimos la suerte de irnos de viaje unos días con mi esposa a Miami. No sólo pudimos aprovechar las playas y la posibilidad de estar solos sino que, además, tuvimos la posbilidad de viajar en un crucero de Royal Caribbean por Las Bahamas que, la verdad, fue una experiencia fascinante. La próxima vez intentaremos ir con las niñas de todas maneras.

Esta fue la primera vez en que nos ibamos de viaje solos y, por tal razón, llegamos y lo único que queríamos era estar con ellas, contarles las cosas que habíamos hecho, esuchar lo que ellas habían hecho, etc. Obviamente, como papás chochos, nos daba risa (de emoción) escucharlas contarnos cosas, las preguntas que nos hacían, etc., y , también, nos daba risa las cosas que ellas nos preguntaban del viaje, sus reflexiones, sus impresiones y, en defintiva, sus pensamientos de haber estado separados de nosotros por dos semanas.

Sin darnos cuenta, la Isi perdió la paciencia de esta situación y nos preguntó:

- ¿Llegaron con la enfermedad de la risa?... ¡Hasta de lo que dicen ustedes se ríen!

Obviamente, su reflexión nos provocó más risa. 

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