Hoy en la mañana, mientras tomábamos desayuno, la Anto le gritó a mi esposa:
- Mamy... Mamy... Yo ya se de quién es el sombrero...
- ¿De quién? - respondió mi esposa desde el otro extremo de la casa
- De la cabeza... ¡Sí porque el sombrero va en la cabeza! - contestó la Anto eufórica por su descubrimiento.
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