miércoles, 4 de enero de 2012

Andrés

En el hotel hay muchas actividades para hacer. Para los niños hay un club-house, con monitores, actividades y todo lo demás. Para los grandes, hay concursos y campeonatos, organizados por el team de animación. En definitiva hay entretenciones para todos.

Hoy estábamos tomando sol y ya habíamos terminado de hacer el castillo de arena del día. La Anto estaba feliz con un balde jugando y la Isi ya se había cansado de cazar pulguitas de mar. Así que me fue a buscar y me dijo:

- Papi... quiero jugar Andrés.

- ¿Andrés? ¿Qué es eso? - le pregunté.

La Isi trató de explicarme una y otra vez pero no logré entender nada de qué me estaba hablando así que se desesperó y me pidió la acompañara a ver el juego. No tenía nada más importante que hacer, así que la seguí para que me mostrara de qué estaba hablando. Subimos por las escaleras, pasamos por al medio de las piscinas y enfilamos hacia donde están las mesas de ping-pong. Yo, hasta ahí, seguía sin entender de qué juego me estaba hablando. Seguimos caminando hasta que se detuvo frente al Ajedrez gigante que está a la salida del Lobby. Me miró y me dijo:

- ¿Ves? Este es el juego que quiero jugar.... Andrés.

Más que concentrarme en tratar de explicarle cómo se llamaba el juego, me concentré en tratar de explicarle que las reglas eran un poco complejas y que no tenía edad aún para jugar. Le costó entenderlo pero, al final, aceptó.

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