Hoy la Isi y la Anto me acompañaron a comprar un helado a la esquina. Este plan les encanta porque, además de comerse un helado, les permite algunas veces jugar en la plaza que está al frente. Hoy, precisamente, fue unos de esos días en que se nos hizo tarde y, por tal razón, no pudimos cruzar así que regresamos a la casa apenas terminaron el helado.
Poquito antes de llegar a la casa, hay que cruzar una calle. Obviamente, trato todas las veces de enseñarles en qué fijarse, qué escuchar, qué mirar, etc. para evaluar si pueden o no cruzar. Esta vez no fue distinto y, además, le pedí a la Anto que le diera una mano a la Isi. Con esta instrucción, la Isi cambia de inmediato su comportamiento al modo "protector". En este modo, ella toma el control e intenta enseñarle a la Anto las mismas cosas que yo habría hecho con ella. Con esto en mente, la Isi le dijo a la Anto:
- Anto... dame la mano. Sólo una mano.
La Anto se quedó mirando a la Isi y le contestó:
- ¿Pero si tengo dos?
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