Desde hace algunas semanas la Anto está haciendo Kung Fu en su jardín. Este es un taller extra programático que realizan en la tarde. Además de ser entretenido, para ella es toda una experiencia porque es el único día que lleva almuerzo y almuerza con todos sus compañeritos para luego asistir a la clase. Ya me contó el otro día la directora que la Anto disfrutaba especialmente el almuerzo por la posibilidad de comer de la comida de los otros y/o símplemente realizar algún trueque. Por ejemplo, el otro día cambió un huevo duro por un par de nuggets.
El caso es que estábamos en el desayuno conversando respecto a su clase, cuando le comenté que yo había hecho Kung Fu hacía algunos.
- Anto... ¿Tú sabes que yo hice Kung Fu hace muchos años atrás? - le comenté mientras preparaba mi café.
- No... No sabía - me contestó ella mientras si comía su yoghurt.
- Si. Hice como tres años y al final llegué a cinturon verde.
Se quedó pensando un momento y luego me dijo:
- ¡Yo quiero un cinturón rosado!
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