Hoy fuimos al Mall a comprar unas cosas con las niñas y mi esposa. No teníamos un destino muy preciso. Yo quería comprar unas zapatillas y, además, queríamos ver si le comprábamos unas a las niñas también.
Mientras caminábamos por uno de los pasillos, nos topamos con la tienda de jabones Lush que, siempre, es como un imán para las niñas. Entramos a la tienda, entonces, a mirar los jabones un rato.
Las niñas comenzaron a escarbar, oler, mirar y tocar todos los jabones que encontraron a su paso hasta que descubrieron una crema que no habían visto antes. La persona que atendía, contrario a lo que yo hubiera esperado, se acercó a ellas y les ofreció una "prueba" del jabón. Las niñas accedieron y la siguieron a algo así como un lavamanos que estaba en otra parte de la tienda. No hay nada que le pueda gustar más a la Anto que lavarse las manos, así que estaba de lo más emocionada.
La vendedora les mojó las manos con agua y luego les pasó el jabón para que se lavaran las manos. Una a la vez, se fueron lavando las manos mientras la vendedora las ayudaba. En un momento, la vendedora agarró el jabón con la mano izquierda y comenzó a lavar las manos de la Isi. La Anto, que estaa mirando, le dijo a la vendedora:
- ¡Yo también soy Zurda!
La vendedora recibió su comentario con mucha ternura y siguió haciendo su trabajo. Yo, por mi lado, quedé sorprendido de que la Anto hubiera relacionado la mano de la niña mirándola de frente y, además, que se sintiera tan orgullosa de compartir su situación con ella.
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