La Anto es, habitualmente, muy afectuosa. Esta misma faceta hace que muchas veces, conecte sentimientos con acciones para reflejar ese apego que tiene hacia las personas y los sentimientos.
Hoy me tocó bañarla a mi y, esta vez, el baño fue en tina. Además de los juguetes e implementos típicos, le agregué espuma de baño lo que hizo, obviamente, un cambio radical en su rutina. Comenzamos con el pelo y, luego, llegó la hora de echarse jabón en el cuerpo. Yo, con el jabón en barra y, ella, por mientras, con la espuma.
En un momento, me fijé que se esparcía la espuma sin parar en el pecho.
- Te estás enjabonando muy bien... - le dije para intentar averiguar qué estaba haciendo.
- ¡Me lavo el corazón para tenerlo limpio y pensar bien! - me dijo alegremente.
Por lo pronto, no quise meter el cerebro en la conversación y dejé que se lavara bien su corazoncito.
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