La Anto y la Isi siempre, durante el desayuno, o la comida, se ponen a competir por cualquier cosa. Que quién come más rápido, que quién come más lento, que quién sabe más inglés, etc., y, aún cuando la Anto siempre tiene todas las de perder, sigue intentándolo.
Esta vez, mientras tratábamos de comer, la Anto y la Isi seguían con sus preguntas sin parar. Para intentar cambiar la dinámica, levanté la mano para responder una de las preguntas que hizo la Anto.
La Isi, sin pensarlo, me miró y me preguntó:
- ¿Acaso estás en el colegio que levantas la mano?
Obviamente, después de esa invitación a seguir jugando, me abstuve de opinar y, bueno, siguieron compitiendo toda la comida.
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