Comienza la temporada de asados y tuvimos que comprar una parrilla nueva. A diferencia de otras casas en las que hay espacio para tener el famoso "quincho", mi casa no tiene la distribución adecuada como para instalar uno, por lo tanto, desde que llegamos siempre hemos utilizado parrillas a gas con piedras volcánicas.
Para los que no las han usado nunca, son un invento fantástico. Si bien es cierto, no es lo mismo que el carbón, se acerca mucho y, además, tiene la gran ventaja que está lista para cocinar en 5 minutos. Eso es impagable.
Por lo tanto, hoy fuimos a comprar la parrilla al HomeCenter y, para los que nunca han comprado una, debo advertirles que vienen desarmadas. Nos pusimos a armarla con las niñas. La Isi muy atenta tratando de ayudarme a seguir las instrucciones. La Anto, por otra parte, sólo intentaba utilizar una y otra vez a Phillip (el desatornillador de Many a la Obra) en cualquier cosa que tuviera al frente. Con tanto desorden, nos demoramos un poco en armarla.
Cuando terminamos, la Isi que estaba de lo más orgullosa de lo que habíamos logrado. La miró y me preguntó:
- ¿Porqué tiene un nombre?
- ¿A qué te refieres? - le pregunté sorprendido.
- Máximo... Aquí dice Máximo - me contestó apuntando con el dedo.
Claramente, no somos amigos de Cecilia y no recuerdo que tuviera algún amigo con ese nombre, por lo que, sólo pude explicarle qué significa Máximo en el contexto de la perilla que controla el gas.
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